PROSA POÉTICA
VIAJE A ULTRATUMBA
Por hIENA
Ah, bogábamos en una lancha de varios metros de largo por sólo uno de ancho. Bogábamos entre los ríos y sus afluentes, en el delta del Nilo. La noche atraía a los mosquitos. La peste bubónica acechaba discreta, su ración de vida. Parecía un viaje sin retorno, el viejo nos conducía, la luna era indivisible del resto del plateado firmamento. Bajo mis pies no sentía el piso de la barcaza. Allá, a tanta distancia como el largo de una anaconda, se escurría indecisa, la silueta grotesca de un baobab. Sus hojas hinchadas de agua, me guarecieron del rocío y la lluvia, cuando a la intemperie me dormía, cuando la brisa tibia me acorralaba el gusto por desnudarme el pecho y la espalda y sacar con la palma de la mano como una cuchara, el agua, para empaparme la piel y refrescarme del sol. Bogábamos por aquel río que desembocaba en lagos profundos, cuya circunferencia asemejaba perfectamente a la de los mares. Bogábamos con las estrías de la salmuera en los labios. Bogábamos admirando los paisajes más funestos y otras veces, tan alegres de la vida. En nuestras plantas de los pies colgaban gigantescos bloques de hormigón. El fuego de aquel paisaje nos mostraba un desierto. Por ese desierto, se diría, que caminaban ágilmente las patitas de miles de millones de escarabajos que, terminado el tramo exacto hasta el cadáver de una mujer tan hermosa que acuchillaba la simetría de dios, abrían sus caparazones en dos hasta alcanzar lo celeste y perderse en él. El amplio dilema de sentirse vivo. Sí, el incensario se transformaba en el colmillo obeso de sangre, de un lobo, de un búho, de un piojo. Sí, el hundimiento de este barco indispuesto es próximo. Un cabello desprendido ha caído del cielo. Un largo beso me ha dado dios, se despide. Su caricia me sobrepone, me expande una maravilla negra por el ancho pliegue del vestido. Mi túnica blanca se deforma. El viento la sacude. Sí, la nostálgica tarde de ese día danzaba en los pétalos llameantes que atesoraban los interiores extendidos al sol, de aquella mujer, presa por las fauces de las criaturas del pantano. Sí, besé aquel cabello, aquel mechón que corté para mí, y lo dejé nadar solitario en la corriente.
CRÓNICAS
ESTRECHA HISTORIA DE UN HOMBRE Y UN DÍA CUALQUIERA
Por LA rEPORTERA DEL hIMEN
Una vez caminaba por la calle y me acerquè a un puesto en el suelo. Vendìa libros. No me acuerdo entre que calles estaba, pero era el centro. Siempre me gusta buscar cosas en las ferias o el persa cerca de mi casa, ahì, entre la basura, se pueden encontrar verdaderas joyas y a muy bajo precio, por cierto. En eso, mientras ojeaba un libro de teatro contemporáneo chileno, debió la mirada. Un extraño olor emanaba. No, no era extraño, era olor a orines. Un viejo sucio, con una botella estaba apoyado en una reja, muy cerca de mì. Estaba despierto, pero sus ojos se entrecerraban por el sueño. Llevaba un papel en las manos. Bebìa un trago miraba el papel como si fuera algo ajeno, desconocido, como si tratase de descifrar lo que contenìa en èl. Me acerquè. Le dije: hola. Me pidió una moneda. Le pasè una. Le dije que qué tenìa en ese papel. Me dijo que era una mierda que se habìa encontrado por ahì y me lo pasò. Lo tomè y lo leì. Era un poema. La hoja estaba algo arrugada y sucia, pero era un poema. Era un poema. Fue increíble, era un poema, no como la mierda que uno se encuentra en los libros. Jamás habìa leìdo algo semejante que no estuviera empastado y publicado y su autor ganando millones con èl. Era un poema y a mì me gusto. No era prosa disfrazada en verso, era un poema. Como pocos, ése era un poema. Le tirè 200 pesos màs y me fui con el papel. El tipo no harìa nada para quitármelo, era obvio. Para mì era un poema. Quizà lo escribiò èl, ese borracho sucio. Quizà no. ¿Cómo saberlo? Sòlo lo tengo en mis manos. Ahora lo pasarè en limpio sin faltas de ortografía en esta hoja. Aquì està:
Estrecha historia de un hombre y un dìa cualquiera
Hay un tiempo que se encadena a nosotros y nos fuerza
Pero yo le corto toda esperanza de resurgir
Estoy sentado en la mesa de un bar
Y bebo una cerveza, mientras pienso:
Ahora es difícil conseguir algo de marihuana
Antes, era cosa de mirar a la esquina
Ahora
Hay que saber a quien y a quien no, porque
En una de esas
No es lo que esperabas
Camino por la calle, recojo una colilla del piso
Arriba una luz de poste pestañea
Corre algo de viento, pero es muy agradable
Aunque estemos en invierno
Saco un fósforo y la enciendo
Y mientras le chupo el filtro pienso:
Ahora es difícil que una chica se fije en mì
Antes, si me hubiera visto en este poste apoyado
Fumando mi cigarro
Se hubiera acercado a ver que hay de bueno
Pero ahora
Parece que el tiempo nunca pasa en vano
Màs viejo
Màs intoxicado
Y màs, mucho màs cagado que antes
Me aproximo a la puerta de la pieza que arriendo a 15 lucas
La llamo: el ataùd, porque tiene las mismas dimensiones
Abro la puerta y entro
Me echo en la cama inmediatamente
Y recostada la cabeza en la almohada
Pienso:
“Serà sòlo mi imaginación
o parece que ya estoy en el fondo de todo
y si es asì
por què no puedo entender mi situaciòn:
còmo es que llegue a este punto de mi vida?”
Entonces me levanto
Echo mano a la llave y salgo de la cochina pieza
Camino hasta el supermercado, dos o tres cuadras màs allà
Me voy a la sección de vinos y licores
Tomo algunos
Y corro, corro por el pasillo y salgo afuera
Perdí a los guardias cuando me metì a un cité
Cerca de mi casa
Ahì mismo abrì las botellas metièndoles el corcho
Despertè en la mañana
Habìa un sol hermoso
Pero me llegaba en plena cara
Como la linterna de un interrogatorio
Después bajè a cabeza
Y sentì en mis pantalones
El clìmax de lo que habìa hecho con mi vida
La noche que no llega
Por Marcia
[Fragmentos de una segunda carta]
“…¿por dónde empiezo? Si quiero decirte tantas cosas y mostrarte unas miles.
Me gusta cuando me acuerdo de ti y se dibuja una sonrisa en mi cara; sí, estoy feliz, me haces feliz y es que creo que tienes razón, va a ser difícil que me enoje contigo…nos entendemos mucho y de alguna manera también nos parecemos mucho.
En este momento en que estoy sola, en silencio, acostada, buscando tu olor en mi cama y tratando de hacer una imagen de tu rostro durmiendo, suspiro y encuentro calidez…
Hoy leí un suplemento, una crítica de la película “Mar adentro”, donde actúa Javier Bardem, el film trata de un hombre que está postrado en su cama hace más de veinte años sin moverse y sólo quiere morir; él amaba a dos mujeres… y siempre se preguntaba, “¿se puede amar sin poseer?”, él pudo…pienso y creo que quizá le temo a eso, a ser tuya, no de cuerpo: de alma…que me tengas en tus manos, a entregarme completamente a ti. Tengo miedo a salir dañada…pero siempre la emoción le ha ganado al raciocinio, por algo soy actriz…quizá sólo necesite que un día me busques, me acuestes a tu lado, me hagas dormir y protejas mis sueños… y que cuando despierte descubra que has estado toda la noche mirando como dormía y sacando todos los malditos “baobabs” que tengo en mi cabeza. No sé cómo no te aburro con todo esto y tampoco sé cómo me dejo darte este aburrimiento, ¿será porque creo que tú también quieres lo mismo?
…un día, muy pronto, te invitaré a mi casa, comeremos algo delicioso y te llevaré a dormir a mi cama…y cuidaré de tus sueños…o quizá un día, me invitarás a tu casa, comeremos algo aún más delicioso, me llevarás a dormir a tu cama y cuidarás de mis sueños y después de eso, nos invitaremos a cualquier lugar, en cualquier momento, a dormir, después de comer algo extremadamente exquisito y nos cuidaremos, pero uno dentro del otro, y soñaremos un mismo sueño donde no habrá nada de que protegerse…”
POESÍA
MÚSICA DEL ROMPE-HUEVOS
Por Calixto, o sea, su servidor
La peste No muere
Ni las mamadas ni las discos ni el punzazo
Esos No se mueren;
El vino nunca muere, el vino en copa, en vaso de plástico
El pito se convierte en volada, en sueño, pero No muere
Nunca muere
Se mueren las flores, las minas ricas, las lobas, las cachetonas,
Esas se mueren, se mueren las palabras,
La peste No se muere, ni el viejo mete-y-saca, No muere aunque
se culée a si mismo,
Se muere cristo cada año en una fecha del calendario /
Y nace en otra /y vuelve a morir el próximo año / y asì...
hasta que te mueres de viejo esperando / que se le ocurra dejar el hueveo
Se muere el escàndalo
La mierda No se muere porque nunca estuvo viva
Las pajas No se mueren
Los brazos cortados No se mueren
El pisco sour Nunca muere, el pisco en vaso de vidrio o en botella
El dolor de huevas No muere
Las chapulinas No mueren
La musicà del rompe-huevos No se muere
Sòlo quieres que se muera, pero No, No se muere
Esa si que es inmortal, es tan inmortal como dios
Pero dios tambièn se muere, de hecho ya esta muerto
Pero como nadie lo sabe, nadie le ha dado cristiana sepultura
Està puro dando olor a muerto con nosotros
Aquì arriba;
El pánico No muere, ni los fiscales ni los BBs
El hoyo del culo No muere
Las pornos No mueren
Los toples, los cafés, los estadios, las peleas No mueren
No se pueden morir
Pero los pijes poetas se mueren
Esos nunca nacieron
Las sucias chanchas cagonas reglas leyes o normas
Esas me las pasò por la raja
Y si no las matò con eso, les meto una pichula de este porte
Y me quedo ahì /
contagiándole mi sida /
Hasta que se mueran con la cara llenita de risa
Los amigos No se mueren, la familia sì, los perros, las mascotas, las
Esposas, los hijos, los nietos, las amantes, las pololas y los hogares bien constituidos
Se mueren toditos,
Las putas, los huérfanos, los condones, y los amigos, los amigos, esos
No se mueren nunca
Ni las tomateras
Ni los reventones de fin de año
Ni los mambos en la playa
Ni las gonorreas bien ganadas
Esas No se mueren
La peste No muere porque somos la peste y el vicio
Ese tampoco muere
Los pedos No mueren
Los chicles No mueren debajo de la mesa
El Norma, el Chile, la Piojera o la botillería de la casa No mueren
Los pijes poetas, hermano, quisieron vivir,
Pero se murieron antes de pasarnos las luquitas de inscripción
Se murieron y estàn bien muertos porque lo nuestro, hermano,
No acepta retribución monetaria
Somos àcidos
Somos calientes
Somos de temer, hermano, de puta madre
Por eso No morimos como ellos...
Y la música, el ritmo cuchuflo de la esquina
Ese
No muere
Suena sorda màs que una tapia
Pero esta canción
No se muere No se muere ni cagando





